
Mirando desde arriba, intento descifrar
Si estoy en un estado de letargo o inconsciencia.
Sumergido en un mar de sueños rotos,
mi mente divaga entre las aguas del abismo.
Pensamientos van y vienen cuales peces extraños a mi alrededor,
algunos me lastiman, con sus formas y susurros helados.
Intento abrir los ojos, pero la hambrienta oscuridad
se me hace más densa al intentarlo.
Los momentos y las horas pasan y se escapan,
y no hallo el camino de retorno.
No me quedan fuerzas para encontrar
la forma de escapar de esta cárcel de vacío.
La nada me llena poco a poco, inevitablemente,
como el agua gélida y extraña llena el océano infinito.
El aire que me queda comienza a ser algo
detestable, extraño e indeseado.
Este vacío intruso y melancólico
me consume hasta el punto de invitar a la locura.
De repente una luz desconocida comienza a brillar,
que ilumina hasta el fondo, hasta mi alma.
Me acerco a la superficie lejana, luchando por cortar
las cadenas que me atan al pasado inevitable.
El peso de mis errores, miedos y temores
intentan mantenerme atado al fondo.
De repente, una fuerza temible que nadie vio jamás
Me toma y me arrebata, de este abismo tenebroso.
Me lleva a tierra firme, donde las olas no pueden alcanzarme.
El abismo ruge y se lamenta por su fracaso,
El vacío gime y grita, temiendo su destrucción.
Ahora comienzo a respirar de nuevo.
Apareces frente a mí, y puedo ver,
Que eras tú la que brillabas.
Si estoy en un estado de letargo o inconsciencia.
Sumergido en un mar de sueños rotos,
mi mente divaga entre las aguas del abismo.
Pensamientos van y vienen cuales peces extraños a mi alrededor,
algunos me lastiman, con sus formas y susurros helados.
Intento abrir los ojos, pero la hambrienta oscuridad
se me hace más densa al intentarlo.
Los momentos y las horas pasan y se escapan,
y no hallo el camino de retorno.
No me quedan fuerzas para encontrar
la forma de escapar de esta cárcel de vacío.
La nada me llena poco a poco, inevitablemente,
como el agua gélida y extraña llena el océano infinito.
El aire que me queda comienza a ser algo
detestable, extraño e indeseado.
Este vacío intruso y melancólico
me consume hasta el punto de invitar a la locura.
De repente una luz desconocida comienza a brillar,
que ilumina hasta el fondo, hasta mi alma.
Me acerco a la superficie lejana, luchando por cortar
las cadenas que me atan al pasado inevitable.
El peso de mis errores, miedos y temores
intentan mantenerme atado al fondo.
De repente, una fuerza temible que nadie vio jamás
Me toma y me arrebata, de este abismo tenebroso.
Me lleva a tierra firme, donde las olas no pueden alcanzarme.
El abismo ruge y se lamenta por su fracaso,
El vacío gime y grita, temiendo su destrucción.
Ahora comienzo a respirar de nuevo.
Apareces frente a mí, y puedo ver,
Que eras tú la que brillabas.
